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Deuteronomio Capítulo 32

Israel cantará el cántico de Moisés y aclamará: Dios habla a los cielos y a la tierra; los hijos de Israel eran conocidos en la vida preterrenal; Dios los escogió en esta vida; ellos se olvidaron de la Roca de su salvación; Dios envió terror y una espada y venganza sobre ellos; no hay Dios aparte de Él — Moisés es reunido con su pueblo.

Deuteronomio 32:1 Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra las palabras de mi boca

Deuteronomio 32:2 Goteará como la lluvia mi doctrina; destilará como el rocío mi palabra, como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba.

Deuteronomio 32:3 Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.

Deuteronomio 32:4 Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son justos; Es un Dios de verdad y no hay maldad en él. Es justo y recto.

Deuteronomio 32:5 La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.

Deuteronomio 32:6 ¿Así pagáis a Jehová, pueblo necio e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? Él te hizo y te estableció.

Deuteronomio 32:7 Acuérdate de los tiempos antiguos; considera los años de muchas generaciones; pregunta a tu padre, y él te lo declarará; a tus ancianos, y ellos te lo dirán.

Deuteronomio 32:8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de Adán, estableció los c límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel

Deuteronomio 32:9 Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob, la parte de su heredad.

Deuteronomio 32:10 Lo halló en tierra de desierto, y en yermo horrible y rugiente; lo protegió, lo cuidó, y lo guardó como a la niña de sus ojos.

Deuteronomio 32:11 Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, y los lleva sobre sus plumas.

Deuteronomio 32:12 Jehová solo le guio, y no hubo con él dios extraño.

Deuteronomio 32:13 Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, y comió los frutos del campo; e hizo que sorbiese miel de la peña y aceite del duro pedernal;

Deuteronomio 32:14 mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo mejor del trigo, y de la sangre de la uva bebiste vino puro.

Deuteronomio 32:15 Pero engordó a Jesurún, y dio coces (engordaste, te hiciste grueso y te cubriste de gordura); entonces dejó al Dios que lo hizo y menospreció a la Roca de su salvación.

Deuteronomio 32:16 Le provocaron a celos con dioses ajenos, y le provocaron a ira con abominaciones.

Deuteronomio 32:17 Ofrecieron sacrificios a demonios, y no a Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos dioses que hacía poco habían surgido, que no habían temido vuestros padres.

Deuteronomio 32:18 De la Roca que te creó te olvidaste; te has olvidado de Dios, tu creador.

Deuteronomio 32:19 Y lo vio Jehová, y los desdeñó por la provocación de sus hijos y de sus hijas.

Deuteronomio 32:20 Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro; veré cuál será su fin, porque son una generación perversa, hijos sin fe.

Deuteronomio 32:21 Ellos me provocaron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus vanidades; yo también los provocaré a celos con los que no son un pueblo, con nación insensata los provocaré a ira.

Deuteronomio 32:22 Porque se ha encendido el fuego de mi furor, y arderá hasta las profundidades del Seol; y devorará la tierra y sus frutos, y abrasará los fundamentos de los montes.

Deuteronomio 32:23 Yo amontonaré males sobre ellos; emplearé en ellos mis saetas.

Deuteronomio 32:24 Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de amarga pestilencia; diente de bestias enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra.

Deuteronomio 32:25 Afuera desolará la espada, y dentro de las casas el terror; tanto al joven como a la doncella, al niño de pecho como al hombre cano.

Deuteronomio 32:26 Dije que los esparciría, que haría cesar de entre los hombres el recuerdo de ellos,

Deuteronomio 32:27 si no hubiera temido la provocación del enemigo, y que entendiesen mal sus adversarios, y que dijesen: Nuestra mano alta ha hecho todo esto y no Jehová.

Deuteronomio 32:28 Porque son nación que carece de consejo, y no hay en ellos entendimiento.

Deuteronomio 32:29 ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, que entendieran su final!

Deuteronomio 32:30 ¿Cómo podría perseguir uno a mil, y dos hacer a huir a diez mil, si su Roca no los hubiese vendido, y Jehová no los hubiera entregado?

Deuteronomio 32:31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, y aun nuestros enemigos son de ello jueces.

Deuteronomio 32:32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, y de los campos de Gomorra; las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, racimos muy amargos tienen.

Deuteronomio 32:33 Veneno de serpientes es su vino, y ponzoña cruel de áspides.

Deuteronomio 32:34 ¿No tengo yo esto guardado conmigo, sellado en mis tesoros?

Deuteronomio 32:35 Mía es la venganza y la retribución, a su tiempo su pie resbalará, porque el día de su aflicción está cercano, y lo que les está preparado se apresura.

Deuteronomio 32:36 Porque Jehová juzgará a su pueblo y por amor de sus siervos tendrá compasión, cuando vea que la fuerza de ellos se agota y que no queda nadie, ni esclavo ni libre.

Deuteronomio 32:37 Y él dirá: ¿Dónde están sus dioses, la roca en que se refugiaban;

Deuteronomio 32:38 los que comían la grasa de sus sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? ¡Que se levanten y os ayuden! Sean para vosotros refugio.

Deuteronomio 32:39 Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; yo hago morir y yo hago vivir; yo hiero y yo sano, y no hay quien pueda librar de mi mano.

Deuteronomio 32:40 Porque yo alzaré a los cielos mi mano y diré: Vivo yo para siempre.

Deuteronomio 32:41 Si afilo mi reluciente espada, y mi mano empuña el juicio, yo tomaré venganza de mis enemigos, y daré el pago a los que me aborrecen.

Deuteronomio 32:42 Embriagaré de sangre mis saetas, y mi espada devorará carne: la sangre de los muertos y de los cautivos, las cabezas de los jefes del enemigo.

Deuteronomio 32:43 Alabad, naciones, a su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, y tomará venganza de sus enemigos, y hará expiación por su tierra y por su pueblo.

Deuteronomio 32:44 Y vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun.

Deuteronomio 32:45 Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel,

Deuteronomio 32:46 y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras con las que yo os amonesto hoy, para que las encomendéis a vuestros hijos, para que cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.

Deuteronomio 32:47 Porque no os son cosa vana, pues son vuestra vida; y por ellas prolongaréis vuestros días sobre la tierra que vais a poseer cuando paséis el Jordán.

Deuteronomio 32:48 Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo:

Deuteronomio 32:49 Sube a estos montes de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel.

Deuteronomio 32:50 Y morirás en el monte al cual subes y serás reunido con tu pueblo, así como murió Aarón, tu hermano, en el monte Hor y fue reunido con su pueblo;

Deuteronomio 32:51 por cuanto fuisteis infieles contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba, en Cades, en el desierto de Zin, porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.

Deuteronomio 32:52 Verás, por tanto, delante de ti la tierra, mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.

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